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March 13 Blooming in the light03/07/09 Pensé que titulo poner a esta entrada y no se me ocurre alguno creativo. Así que empiezo de esta manera, sin título, sin camino como de costumbre, aquí con el solo placer de escribir y escribir lo que pasa por mi mente. Maltos me preguntó hoy, "¿Como está el mundo de Karla?" Mi amigo siempre preocupándose por mi =) Y bueno, ocultando un poco mi entusiasmo y emoción, contesté con un "Todo de maravilla." Y se limitó a preguntarme mas porque sabe que llevo semanitas ya con algo en mi mentecita que no le he querido revelar. Pero el hecho de saberme contenta vale más. Hoy quiero decir y confesar algo muy personal, algo que mi mamá me recordó anoche antes de dormir. Hace un año me encontraba en un estado y situación difícil. Muy complicado, diría yo. De esos hoyos de los que piensas que salir es casi imposible y eres empujado por la inercia del día a día, porque sabes que hay responsabilidades que cumplir, y bueno también porque dentro del caos existencial recuerdas que vales mucho y salir adelante es deuda personal. Un año me ha tomado encontrar esta paz y camino que he encontrado. Un año sumamente complejo, aunque a mis ojos primero todo era "normal." Mas que normal, ¡fulminante, radical! Viví, viaje, reí, lloré, volé, caí, me perdí, erre, reflexioné, pedí, agradecí, me encontré. Y aprendí que los procesos de la vida no terminan cuando decimos "¡no más!," si no cuando tropezamos y las caídas nos recuerdan que el cielo queda arriba. No abajo como pretendemos, a veces, caminar. Que evadir la realidad no es superarla, si no enterrarla mas dentro de uno mismo, donde después se vuelve dificultoso tratar sacar. O encontrar porque la vas cubriendo, capa tras capa, de falsa propaganda de bienestar. No sé cuantas entradas dediqué a justificar mis acciones subconscientemente con el fin de crearme una ficción que otorgara paz sintética. 03/13/09 Y todo eso quedó atrás. Mágicamente… Todo empezó con mi regreso a la iglesia. No, no es esta una entrada de esas testimoniales o que se yo, es meramente sincero. Ya saben, empieza el año y uno se cuelga mil propósitos en el cuello como dijes sagrados que juramos no olvidaremos, y toditos todos serán cumplidos. Dejando a lado el sarcasmo, sentí como una necesidad espiritual de enderezar más que mi vida, mi alma. El trabajo hay que empezarse de adentro hacia afuera, así que el primer paso, me dije, Lakewood. Regresa Karlita a la iglesia. No conozco las experiencias de cada uno pero a mí me da una paz instantánea y un tipo de mapa moral asistir y aprender, escuchar y reflexionar las predicas en la iglesia. Entonces entro, más bien salgo de la burbuja mundana en donde flotaba con los ojos cerrados, y descubro de nuevo… a Karla. Es curioso e increíble a la vez, pero todos estos meses lo único que hice fue ignorarme a mí misma. Digo, no totalmente, pero si en un alud de aspectos. Y desde entonces queda todo atrás, así literalmente. Todos los sucesos que dejaron vacio y retroceso moral, se desvanecieron, desaparecieron y Karla se pudo asomar de nuevo. Brillar de nuevo. Es como si hubiera terminado de leer un libro que tarde nueve meses en leer. Lo cerré y ya salí de ese contexto. Me asomo a la vida con los mismos ojos, los ojos de siempre, que habían estado obstruidos por una realidad alternativa externa. Y en especial, un acontecimiento… Una noche, de esas que a simple vista parece común y corriente, una más en la vida social, en la convivencia nocturna, salgo de mi carro dirigiéndome a este lugar. Al caminar me lanza un rayo desde años luz encima de mí, una “estrellita” en el cielo, y sonrío con cierto indicio de un suceso especial próximo. En la madrugada, con luces, amigas, risas, y energía, al caminar cándidamente a la barra, se manifiesta el presentimiento en forma de una mirada, dos miradas encontradas, unas cuantas palabras intercambiadas, las circunstancias que no permitía continuar el descubrimiento, pero todo indicaba, “esto es correcto.” Así empezó… Y hoy tengo una sonrisa enorme en el corazón. Doy gracias a Dios porque cuando sentí dejar de creerlo, el me tomó de la mano y me dijo, “Ven, deja te demuestro…” Damas y caballeros, (o sea, Barbara, Christian, Ximena, Maltos, Mario, Perlita, y los demás que frecuentan leer estas cosas melosas mías jeje), en contra de lo que creía, se ha encendido mi corazón de nuevo. Y estoy feliz por ello. =) |
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