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June 20 The descentVacio sobre el espejo su reflejo, todo abierto. Mientras brotaban lagrimas de su corazon. Sintio el descenso de su foto, como si fuera un bajon del alma, y se miro. Se pregunto como siempre se preguntaba, hoy lo hizo una vez mas, que porque su aura alejaba a quienes ella queria acercar. Que porque aun le costaba tanto identificarse con el mundo y su lucha mas grande era contra si misma. Que cada vez su personalidad cambiaba sutilmente para ajustarse a lo que segun ella creia agradaba a cada persona, como camaleon a su medio ambiente para encajar. Sutilmente lo hacia, y se escontraba con mil caras diferentes, sin saber en realidad cual. Sabien que al mismo tiempo todas esas caras le pertenecian, todas eran parte de ella, algunas escondidas, otras descubiertas, algunas que deseaba, otras que no tanto. Y el conflicto estaba ahi, presente en su mente, luchando contra la razon, el corazon, y la conciencia. Nadie sabia que el inconciente se apoderaba silenciosamente, en realidad. Pero asi era. Y nada mas.
Se miro una vez mas, su reflejo seguia ahi, igual que cuando se paro frente al espejo. Sus ojos seguian fijos, miradose. Por un momento habia dejado de mirar para concentrarse en sus pensamientos, y cuando regreso en si noto que las lagrimas ya brotaban no solo por dentro. Le detestaba esto. Llorar. Que chillora eres, se dijo.
Pero las cosas pasan por algo, y solo el tiempo decide cuando dejarmelo saber. Y yo se bien esperar.
![]() June 17 DiarioPensó en aquel momento, aquel instante en que el Universo decidió enviarle un mensaje, y en su razón de estar en ese lugar. Sentada visito sus pensamientos, preguntándose una y otra vez “¿Porque no? ¿Porque soy yo quien se niega a si misma el derecho de cumplir mi sueño?” Se perdió, en algún lugar, esa chispa de energía, el entusiasmo de adolescente al planear su futuro con cuan optimismo inmenso. Pero veía, en el espejo, en su mirada un hueco. Aquella tarde prefirió descansar, después de una intensa sesión en el gimnasio. No pudo evitar sentir la intriga que le causó la plática con su entrenador. Pareciera que el Universo, vasto e incesable, no se daba por vencido con ella. Ese pensamiento le hizo sonreír. Descubrió de pronto cuanto le dolía aquella situación. Se sentía un poco traicionada, pero a la vez incomprendida por no contar, en completo, su historia. Sus sentimientos eran grises como el cielo de la tarde anterior. Necesitaba contar su historia como un autor sediento de lectores, pero esta buscaba solamente sinceridad. Ella sabía lo que era la sinceridad, había dedicado su vida entera a interpretarla. Era el papel de su vida, y estaba orgullosa de ello. Pero sabía que a veces su sinceridad era tímida, tan tímida como los caracoles al ser expuestos. Su próxima misión era esa: ser transparente.
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